Uruguay, enclavado entre dos grandes naciones con aspiraciones insaciables de primacía, necesita con premura recuperar su vigor, carácter y unidad. Resuena en nuestro pago el eco del triple alarido, de la historia, el interés, y el porvenir imponiendo clima de concordia interna y vitalidad exterior.

Nuestro gobierno, el que el pueblo legítimamente eligió, se ha encargado sin dudarlo, de azuzar al ser nacional, siendo indiferente a fechas patrias y alentando la división entre los compatriotas. Devoto del sentir fraccionario, infla el pecho cuando señala entre buenos y malos, prensa conspirativa y oficialista, “pitucos” y “pueblo”. En este rol lamentable su máximo exponente no es otro que el Senador Mujica, mal hablado y harapiento, con sus dichos infelices y ordinarios abre heridas y parece disfrutar al hacerlo. Confunde el Senador entre popular y vulgar. Nos llama sin titubear “país de atorrantes” trasladando su condición a la de sus compatriotas. Lindo destino, de tenerlo de presidente…

Bien distinta ha de ser la vía a recorrer, el lujo de la miseria no nos lo podemos dar, ¿cómo un núcleo pequeño como Uruguay puede vivir en la discordia? Imperan la unidad, los criterios y las metas comunes en temas claves. ¿Tanto cuesta sentarse en una mesa a delinearlas? ¿Tan estrechos de mente y de espíritu somos?

En materia externa, debemos volcar las energías a la defensa del interés nacional, únicamente a ello debemos abocarnos. Para ello resulta impostergable la concordia interna, sin ella no hay política exterior fructífera posible. Debemos generar un efectivo entramado defensivo al interés nacional, no solo del derecho nos podemos sostener.¿ Quién salió al cruce de Brasil cuando corta el paso de nuestros camiones?¿Y en el lío de las pasteras? ¡Nadie! ¡Siquiera Gargano!

Una mejor inserción en el globo, con relaciones más aceitadas con grandes potencias hubiera servido creo yo, a que por lo menos alguien quebrara una lanza por los derechos de este país pequeño ante los atropellos de los vecinos.

Ni concordia interna, ni vitalidad exterior ha conseguido el gobierno frentista, la doble imposición será el nuevo viejo desafío para el gobierno nacionalista que vendrá…