Con el desprecio habitual, mimetizado en chabacanería y costumbrismo, el Senador Mujica se ha referido a funcionarios públicos a cargo de la digna tarea de hacer cumplir la ley y guardar la defensa nacional, como “milicos y yerbas”. No son otros que Policías y Soldados.

Lo ha hecho para decirle al gobierno que a estos sectores de funcionarios del estado se les debe mejorar en algo el ingreso, aunque le merezcan tan poco respeto como para mencionarlos despectivamente. No se refiere del mismo modo a profesores universitarios, a maestros, a médicos, a jueces o a cualquier otro grupo de funcionarios del estado o del sector privado, para quienes ha pedido también aumento de remuneraciones.

No se debe tener a menos el momento del planteo, que no se realiza al inicio del gobierno, cuando el problema de las remuneraciones de policías y militares no es nuevo, sino al final, luego que la Rendición de Cuentas ya pasó por la primer Cámara sin que allí sus dirigidos del MPP hayan hecho ningún planteo al respecto, sin perjuicio de recordar que sus Ministros firmaron el Proyecto y ninguno vacilo en hacerlo por la falta que hoy advierte el viejo caudillo. Parece mas un saludo a la bandera, el grito de un tero, o una maniobra distractiva, que de inmediato se ha dicho por parte del propio gobierno que el representa que es impracticable por razones legales y constitucionales.

Ha quedado, intensamente promocionada por la prensa, el inefable reclamo para los “milicos y yerbas” expresado con desprecio, queriendo impostar sensibilidad y buena fe, como un canto de sirenas estratégicamente ubicado de cara a una campaña electoral.

Mientras tanto, veremos en los próximos días, que por cefas o por nefas de la mejora salarial para policías y soldados, nada; “ni siquiera para milicos y yerbas”.