"...La campaña pasó, la hora impone responsabilidad y mano tendida, rehacer desde el lugar que el pueblo nos dio la Unidad Nacional. Como dijera el sabio legislador Dardo Ortiz: “Lo mejor para el país, es lo mejor para el Partido Nacional”..."
 

En noviembre del año pasado perdimos una elección más, creo sinceramente, una elección muy trascendente dado que quien asume como Presidente no calza los puntos para ejercer el cargo. Lo anterior corre solo como juicio personal, la más sabia de las voces se pronunció y el Partido Nacional otra vez está destinado a ejercer la fiscalía de la Patria desde el llano. Lo humanamente posible se hizo por parte de la militancia, el calor desinteresado que los jóvenes de todos los sectores pusimos a la causa ha de ser ejemplo para algunos ya consagrados que no dieron todo lo que de ellos esperábamos. Hubieron quienes en los momentos claves no los vimos ni en figurita, las conductas partidarias han de ser revisadas con serenidad y firmeza por nuestro Directorio, así pensamos que ha de ser.

Los doctores Lacalle y Larrañaga dieron a nosotros, a los de a pie, un ejemplo de cómo se debe actuar en política, ¡¡ellos no han fallado!! Ambos honraron sus trayectorias actuando unidos y sin medir esfuerzos, demostraron una vez más sus dotes de estadistas y buenos blancos.

La campaña pasó, la hora impone responsabilidad y mano tendida, rehacer desde el lugar que el pueblo nos dio la Unidad Nacional. Un solo país debe volver a ser el Uruguay, es un crimen que en un país rico en recursos y con salida al mar, con escasos 3 millones de habitantes, haya la pobreza, inseguridad y fragmentación social que existe. Atrás han de tener que quedar los amores sectoriales, urge mirar más alto.

Nuestra sociedad precisa reencauzar sus valores, para ello la educación ha de tener que ser prioridad, reformas de fondo y no repartijas de cargos tendrán que llegar a la enseñanza. Tendrá que ser prioridad adaptar la educación al modelo de país anhelado, enlazar el sistema educativo al mercado laboral actual, pero más que nada al anhelado, dando prioridad al área científica adaptada al país productivo. Obviamente para ello habrá que lidiar con los corporativismos que suelen hacer gárgaras con la palabra progreso pero todo lo estancan, y, solo anteponen conservar el statu quo, sin atender el porvenir. Creemos firmemente que la porción del presupuesto nacional destinada a la educación no debe crecer considerablemente, sino que, se debe atender con ojo crítico la calidad de la inversión. El Presidente y el Ministro deberán saber decir No, de lo contrario, estamos mal y vamos peor. Los primeros años de gobierno deben ser aprovechados para marcar la ruta aprovechando el apoyo popular con el que siempre inicia un nuevo gobierno.

Voceros del gobierno electo han hecho saber a la opinión pública que el modelo finlandés desvela a Mujica, que la Reforma del Estado será prioridad. Si la reforma supone lo que Nueva Zelanda en su momento hizo, pues, vayan sabiendo que cuentan con nuestro apoyo. Nueva Zelanda igualó el derecho laboral estatal al público, eliminó la inamovilidad de los funcionarios, e, incluso desmonopolizó muchos de los servicios estatales.

Antes como lo decía Lacalle, quienes apoyábamos la idea éramos vendepatrias y neoliberales, ahora somos progresistas, no nos interesa la etiqueta ni el costo político. Queremos que las cosas se hagan bien sin importar quien las haga.

Eso sí, nuestro Partido entendemos debe pronunciarse a favor de la mentada reforma, si y solo si, la propuesta se hace por escrito y seguida de la firma de los dirigentes frentistas, de lo contrario podremos ser víctimas del “como te digo una cosa, te digo la otra”. Deseamos con fervor que llegue el verdadero ajuste fiscal, aquel que suponga que quien se ajuste sea el Estado y no el contribuyente. Ojalá el aparato estatal se transforme en una herramienta y no siga siendo un fin en si mismo. El Estado es un medio, el País es el fin.

Deseamos al Presidente electo la mejor de las suertes, como dijera el sabio legislador Dardo Ortiz: “Lo mejor para el país, es lo mejor para el Partido Nacional”. Ejercer la oposición con el oído atento al reclamo popular y decidiendo las posturas con la misma cabeza que si se ejerciera el gobierno, será deber de nuestros legisladores electos. No habrá lugar para la politiquería ni los personalismos, es hora de trabajar unidos, hoy más que nunca. Los jóvenes seguiremos dando lo humanamente posible por nuestro País y nuestro querido Partido Nacional como siempre.